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27 abr 2026

Rambo y yo

Aquí tienes el texto corregido, manteniendo tu estilo pero con mejor ortografía, puntuación y fluidez (y quitando repeticiones): Independientemente de que “John Rambo” sea una buena o mala película, está la sensación de volver a ir al cine a ver una de Stallone; teniendo así la oportunidad de revivir el cine tal y como era en aquellos gloriosos años ochenta (muy buena también la primera mitad de los noventa), cuando a quienes contamos ahora treinta y tantas primaveras nos parecía lo mejor que había en el mundo. Fue allí donde se fraguó el germen de la auténtica edad de oro de la imagen y la cultura que vivimos ahora (donde cualquier ciudadano de a pie te sabría decir de carrerilla los nombres de cinco superhéroes de Marvel, algo impensable en aquellos años). Para mí, Rambo, junto con la serie de “El equipo A”, fueron los auténticos héroes de mi niñez. Tengo recuerdos de la primera vez que vi el cartel de “Acorralado” en los Cines Madrid, que ahora ya ni existen, pintado a mano sobre un lienzo (como se hacía antiguamente, cuando el cine era otra cosa). Era muy pequeño para que me dejaran ir a verla (no fue hasta años más tarde cuando la vi en vídeo VHS). Cuando estrenaron “Rambo”, que en realidad era la segunda parte de la saga, aquí se presentó como si fuera una película independiente. Causó gran conmoción porque era algo así como la película más violenta que se había visto nunca. Cuando le dije a mi madre que quería verla, me dijo que no y me enseñó un periódico donde un titular decía: “La película contiene 142 escenas de gran violencia”, lo cual era cierto por muy normal que nos parezca hoy. Así que nos pusimos de acuerdo todos los chiquillos de la pandilla del barrio: íbamos a ahorrar durante toda la semana y nos íbamos a escapar a verla. Y así lo hicimos… Fuimos, la vimos, y es algo que realmente te marca. Luego jugábamos a Rambo entre los pinos de la Casa de Campo. La tercera la vi ya más mayor: de estreno y en el cine Callao. Era la época en la que me las veía todas (aunque ahora también), y las que más me gustaban las iba a ver dos veces. Ese fue un honor que disfrutaron Rambo 3, Predator 2 o La jungla de cristal 2. Luego las tenía en vídeo (de hecho, Rambo 2 fue la primera película que alquilé nada más hacerme socio del videoclub tras tener mi primer VHS); primero alquiladas y después compradas, en aquella época del boom de la venta de vídeos, que luego fueron sustituidos por los DVD. Muchas de esas películas de acción las compraba en el difunto y auténtico templo de la música y el cine: “Madrid Rock”. El día que saquen el cofre con las cuatro de Rambo en DVD, con sus extras, ese sí que me va a gustar tenerlo original. Igual que me ha gustado volver a ver a Stallone en el cine. Si quieres, puedo darle un toque más “crítica de cine” tipo Filmaffinity o hacerlo más literario aún, que este texto tiene mucha alma para eso 😉